jueves, 19 de abril de 2018

SELECCIÓN NATURAL DE LA NIEVE

Las sierras de Teruel están bien acostumbradas a las nevadas, las cuales dejan un paisaje blanco y hacen la vida un poco más entretenida y diferente a los pobladores de estas frías tierras. También es habitual que, una vez entrada la primavera, llegue algún frente que cubra de nuevo de nieve la vegetación que va despertando del letargo invernal. Esto no suele sorprender en Cedrillas, con un clima mediterráneo continentalizado que podría aproximarse al de montaña en las zonas más altas. Sin embargo, la meteorología es caprichosa y puede sorprender hasta a los pobladores más longevos de estos territorios. 

Durante las últimas dos semanas se han sucedido una serie de borrascas que han traído consigo lluvia y, sobre todo, nieve, propiciando un ambiente muy húmedo. Finalmente, el miércoles 11 de abril culminó esta situación de vaguada con una copiosa nevada que duró más de 24 horas, dejando un total de unos 127 L/m3. 


Esta gran nevada tuvo un efecto insólito en los montes cedrillenses. Los pinos, en este caso albares (Pinus sylvestris), se caracterizan, entre otras propiedades, por su flexibilidad contra el viento o la acumulación de nieve, ya que cuando esta cae de las ramas, estas últimas vuelven a su posición original. La nieve, cargada de gran cantidad de agua, se posó en las altas copas de los pinos que, aún dada su flexibilidad para sostener el manto nivoso, hizo que se desestabilizaran. 


Este fenómeno tuvo un “efecto palanca” en muchos ejemplares, con dos consecuencias: algunos ejemplares, los más sujetos al suelo (más enraizado), o los menos vigorosos, se tronzaron por el tronco, quedando la parte inferior todavía vertical, mientras la copa cayó al suelo. 


Otros, sin embargo, fueron arrancados de raíz, debido, posiblemente, a que eran ejemplares altos, con concentración de ramas en la copa, o con poca sujeción de raíces. La gran cantidad de precipitación caída en los días anteriores ayudó a este proceso, ya que cargó de humedad el manto boscoso y lo hizo inestable, dando poca sujeción a las raíces. 


El resultado de este fenómeno se refleja en numerosos pinos tumbados y tronzados, distribuidos de forma caótica por el bosque. Además, el camino que accede al área recreativa y al nacimiento del río Mijares estuvo cortado durante varios días, y todavía es muy difícil llegar hasta el nacimiento, puesto que, además de los pinos caídos que cortan el sendero, este está inundado por el aumento del caudal del río y la ladera está cubierta de un considerable espesor de nieve. 


Si atendemos a la botánica, este hecho podría traducirse, de forma técnica, en una selección natural de especies y la tala natural arbórea de un ecosistema forestal montañoso, en el que en este caso el clima ha actuado de manera agresiva. Una vez más, la naturaleza es imprevisible, y actúa sin atender a parámetros humanos, puesto que somos nosotros los que dependemos de ella.

Sergio Martín Fuertes (Cedrillas)

martes, 17 de abril de 2018

DÍA MUNDIAL DEL AGUA ... EN EL COLEGIO DE GALVE

El año 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua. Se animaba así a instituciones, asociaciones y ciudadanos particulares a realizar actividades relacionadas con la conservación y con el aprovechamiento sensato de los recursos hídricos.  


Entre los profesores del Colegio de Galve y el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra habíamos programado una excursión a la ribera de este río a su paso por esta localidad para reflexionar sobre el ciclo del agua, sobre la importancia del agua para las personas y el resto de los seres vivos y sobre el aprovechamiento por el ser humano, especialmente sobre su contaminación y su agotamiento. Y decidimos así realizar la actividad el pasado 21 de marzo. Era nuestra manera de celebrar el Día Mundial del Agua.

En todos los lugares es importante reflexionar sobre el agua. Pero en Galve lo es especialmente. Por la naturaleza de las rocas el agua del río tiende a infiltrarse hacia el subsuelo. Por ello, es habitual que en los veranos llegue a secarse por completo lo que crea graves problemas para cultivar los huertos. Cuando las lluvias escasean en las primaveras o los otoños -pues los inviernos casi siempre ocurre- el río puede encontrarse seco ya en otoño e incluso en invierno. Esto es lo que ocurría este año.


Era una tarde fría, soleada y de mucho viento. Pero, bien abrigadicos nos fuimos todos caminando ....


hacia la ribera observando una línea de grandes chopos cabeceros recién escamondados en el margen de un campo del señor Alejandro ...


Nos llegamos al río. Y ¡oh sorpresa! En el cauce solo había unas cuantas pozas con algo de agua acumulada tras las nieves y lluvias de febrero y marzo.

Allí mismo estuvimos hablando de los tres estados del agua: el hielo sólido, el agua líquida y el vapor de agua como gas. Y los cambios de estado que ocurren al variar la temperatura. Hablamos sobre las nubes, esa enorme colección de gotitas de agua líquida o de cristalicos de hielo, que flotan en el aire y son movidas por el viento.


Y de las precipitaciones. Del rocío también llamada "aguada", o de la escarcha conocida en nuestra zona como "rosada". Y de lo que le ocurre al agua de las precipitaciones, como lluvia o nieve, cuando cae en los continentes. Que se absorbe en el suelo, que circula en superficie por los ríos pudiendo llegar al mar o a un lago, que se infiltra hacia el subsuelo o que es absorbido por las plantas, pudiendo también evaporarse desde el suelo o transpirarse por las hojas de las plantas. Son complejos los recorridos que puede hacer el agua. Su ciclo.

Desde hacía meses el río Alfambra estaba seco. Sin embargo, las lluvias de febrero y marzo habían conseguido que empezara a tener caudal en la parte alta del valle. En esos días de marzo, el río ya tenía caudal, no mucho pero continuo, en Gúdar, Allepuz, Jorcas, Ababuj y Aguilar del Alfambra, atravesando los Estrechos hasta los Ríos Altos de Galve por donde llegaba hasta el Pantano, una construcción medieval que retenía el agua para regar la huerta de esta última localidad. Así estaba el río Alfambra al salir de los Estrechos.


 Desde hacía varios días el agua había llegado a esa parte del cauce. Sin embargo, no lo había hecho en la parte que se encontraba frente al pueblo que seguía seco. Nos preguntamos ¿dónde se iba el agua que estaba llegando? Los huertos y los bosques de la Ribera de Galve están situados sobre un depósito de rocas acumuladas por el río, arenas y gravas, sobre otras rocas impermeables mucho más antiguas que son las arcillas que pueden verse en los márgenes del valle, por ejemplo en la mina a cielo abierto que teníamos enfrente. Hasta que el río no empapa esas gravas y arenas no corre el agua por su cauce. Esas gravas y arenas funcionan como un almacén temporal del agua.

Fuimos remontando el río por ver si veíamos llegar el agua. Recorriendo la orilla poblada por una dehesa de chopos cabeceros ....


Por el camino encontramos charcos helados por el frío de la noche. Nos acercamos al cauce ...


Estaba seco. Vimos unas piedras redondeadas. Las había transportado el río. En ocasiones lleva mucha agua y puede mover piedras grandes, también cantos, grava, arena o arcilla, por eso baja marrón frecuentemente, pues en este valle una de las rocas más comunes son las arcillas. De hecho, casi todas las piedras estaban cubiertas por una capa de arcilla.

Volvimos por los huertos. A pesar del frío, la primavera comenzaba lentamente a asomarse. Nos lo decían algunas plantas que comenzaban a florecer, como el heléboro, una planta que produce unas flores con pétalos verdes y que resulta tóxica para los mamíferos herbívoros, como la oveja. Vimos los estambres y los carpelos ...


Y nos fuimos volviendo recorriendo la preciosa arboleda cuya hierba empezaba a crecer ...


Y por los huertos. Allí vimos las acequias, estrechos caminos para llevar el agua hasta los campos. Recordando la diferencia entre agricultura de secano y de regadío. Hay mucho conocimiento en las personas mayores en aprovechar bien el agua. Forma parte del saber popular que se transmite de padres a hijos. Es un patrimonio cultural.

Es importante conservar y recuperar este saber y las obras y construcciones. Por eso el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea declararon a 2018 como Año Europeo de Patrimonio Cultural.


Volvimos al pueblo. Vimos la fuente, el abrevadero del ganado y el lavadero. Todos secos. En ese orden. Los posibles usos del agua. Hablamos de prioridades, de contaminación y de ahorro.


Y terminamos de nuevo en el colegio. ¡Fue una excursión estupenda!


¡Hasta la próxima!

Chabier de Jaime (texto),Óscar Calomarde y Jessica de Hoyos (fotos)

domingo, 15 de abril de 2018

EL ALTO ALFAMBRA: UN ABUELO DE 9 MILLONES DE AÑOS

No queremos decir que en alguno de los pueblos del alto Alfambra habite un ser humano de tan provecta edad. Nuestro territorio es saludable, pero la longevidad de sus paisanos no llega a tanto. Hablamos del propio río Alfambra, de su valle y del sistema de drenaje que procedente del macizo de Gúdar se dirige hacia el norte (antes de rodear la Sierra de El Pobo y, en una curiosa pirueta de 180º, coger rumbo sur hacia Teruel). Ese sistema de drenaje existe desde el periodo Mioceno Superior, hace unos 9 millones de años, y se ha mantenido aparentemente sin interrupción hasta la actualidad. Por tanto, puede afirmarse que el actual río Alfambra es muy viejo, más que otros ríos vecinos cuyos valles se configuraron mucho más tarde, al final del Terciario o comienzos del Cuaternario. En el relieve y en los sedimentos que rellenan la Depresión de El Pobo están las claves para reconstruir su historia.

Un poco de geología y geomorfología
La Depresión de El Pobo se sitúa entre el macizo de Gúdar y la Sierra de El Pobo, y forma parte de la cuenca alta del río Alfambra. Ocupa una franja de afloramiento de materiales blandos del tránsito Jurásico-Cretácico, y durante el Mioceno Superior-Plioceno albergó una pequeña cuenca sedimentaria que evolucionó en paralelo con la vecina cuenca de Teruel. La falla de la Sierra de El Pobo es la responsable del hundimiento de esta última con respecto al bloque levantado y basculado en el que se instaló la que llamaremos cuenca de El Pobo. 

La cuenca de El Pobo se rellenó de sedimentos que reposan discordantes sobre el Mesozoico, separados en dos sectores por el alto que forma el núcleo jurásico del anticlinal N-S de Ababuj. Los márgenes occidentales de ambos sectores muestran sin más dicha discordancia sobre el Mesozoico de la Sierra del Pobo (occidental) y del anticlinal de Ababuj (oriental). Los bordes orientales quedan marcados por fallas normales de dirección N-S, paralelas y relacionadas con la falla de la Sierra de El Pobo. 

Mapa geológico de la cuenca alta del río Alfambra
La subcuenca oeste está rellena por depósitos aluviales, con un patrón de drenaje y transporte centrípeto. Adosados a sus márgenes aparecen conglomerados groseros de cantos angulosos y desorganizados, depositados en abanicos aluviales que hacia el centro pasan a arcillas propias de una llanura de inundación. 

Conglomerados groseros y angulosos en el borde de la cuenca mio-pliocena de El Pobo

En la subcuenca oriental predominan conglomerados de cantos redondeados, dispuestos en lentejones con geometría de canales y barras con estratificación cruzada. Todo ello corresponde a un medio fluvial de canales entrelazados. Con frecuencia aparecen cantos imbricados que nos sirven para interpretar que el sentido de aquella corriente fluvial (paleocorriente) era hacia el norte.

Lentejón de conglomerados que representa un antiguo canal fluvial en el sector oriental de la cuenca de El Pobo. El detalle muestra cantos imbricados que señalan una paleocorriente hacia el norte (derecha).
El relieve de la zona conserva varios aplanamientos erosivos antiguos que se encuentran escalonados a diferentes alturas, del mismo modo que lo están las terrazas fluviales en las márgenes de un río. El aplanamiento más elevado es la llamada Superficie de Erosión Intramiocena (SEI), que corona la Sierra de El Pobo a cotas de 1700 a 1760 m. Esta sierra, así como otros relieves menores como el de San Cristóbal, cerca de Monteagudo del Castillo, quedaron como ‘relieves residuales’ cuando se encajó el siguiente nivel erosivo, la Superficie de Erosión Fundamental (SEF). Éste es el más extenso, se sitúa entre 1400 y 1550 m de altitud y bisela claramente los materiales mesozoicos y miocenos plegados o basculados. En realidad, el proceso de encajamiento fue algo más complejo, de manera que hay zonas donde la Superficie de Erosión Fundamental se desdobla en otros dos niveles: uno situado a cotas 20-30 m más altas (desdoble superior de la SEF) y otro encajado entre 10 y 50 m más bajo (desdoble inferior de la SEF). 

Superficie de Erosión Intramiocena (SEI) y Superficie de Erosión Fundamental (SEF) en la Sierra de El Pobo. Se observa cómo la SEF bisela capas inclinadas del Mesozoico y del Terciario

Reconstruimos la evolución del relieve y del drenaje


Las dos superficies de erosión descritas constituyen sendos hitos evolutivos que enmarcan el periodo temporal en que se desarrolló la cuenca sedimentaria de El Pobo. La depresión comenzó a generarse por erosión diferencial de los materiales blandos del tránsito Jurásico-Cretácico tras el desarrollo de la Superficie de Erosión Intramiocena a comienzos del Mioceno Superior. El ‘hueco’ originado por esa erosión y por la actividad de fallas dio lugar a una cuenca sedimentaria dividida en dos subcuencas por el anticlinal de Ababuj. En la subcuenca oriental, alargada en dirección N-S, se instaló un sistema fluvial que drenaba axialmente la cuenca hacia el norte, y que permaneció activo en un periodo acotado entre 9 y 4 millones de años atrás. 

Dicho sistema fluvial se interrumpe, en principio cuando la región es arrasada por la Superficie de Erosión Fundamental. Sin embargo, el proceso de vaciado erosivo a través de los tres estadios que representan la SEF y sus desdobles superior e inferior (hace entre 3,8 y algo menos de 3,5 millones de años), se realiza siguiendo el mismo patrón de drenaje: cada nivel erosivo se encaja en el anterior formando una vaguada que se mantiene siempre abierta hacia el norte. Su eje coincide con el del sistema fluvial mio-plioceno, y también con el posterior valle del alto Alfambra. Esto demuestra la existencia en esta área de un drenaje recurrente dirigido hacia el norte durante todo el Mioceno Superior, Plioceno y Cuaternario, y por tanto la existencia de un ‘ancestro’ del río Alfambra muy anterior a la red fluvial cuaternaria.

Esquema que muestra la coincidencia entre el sistema fluvial del sector oriental de la cuenca mio-pliocena de El Pobo, la vaguada erosiva que dibujan los sucesivos escalones de la Superficie de Erosión Fundamental, y el trazado actual del río Alfambra. Las isohipsas son líneas de igual altitud de la SEF.

En definitiva, la evolución de la depresión de El Pobo y la cuenca alta del río Alfambra comporta distintos procesos de erosión, sedimentación y deformación tectónica, y puede reconstruirse a partir de la observación de elementos singulares del relieve como son las superficies de erosión, de los sedimentos acumulados y de los pliegues y fallas. Los sucesivos esquemas que siguen ilustran esa evolución. 

Esquema de evolución geológica de la depresión de El Pobo y la cuenca alta del Alfambra.

José L. Simón, Guillermo Simón-Porcar y Carlos L. Liesa

Departamento. Ciencias de la Tierra-Grupo Geotransfer-IUCA, Universidad de Zaragoza

martes, 10 de abril de 2018

CASETA AMIGA

Tu quebrado techo permite la entrada de un tímido sol, iluminando pared y suelo. 

El doblado dolor de tus vigas, cansadas y derrotadas, anuncia el próximo fin de aquello que fuiste.


¡Formas parte de mí! Me inundan los recuerdos. 

Recuerdos de un niño de tres o cuatro años, jugando con pelotas de gamones cobijado en tu sombra. 

Recuerdo como al reser de tu pared, mi madre hacía fuego y preparaba la comida. ¡Negras estaban tus piedras! 

Contigo estudié pacientemente el transcurrir del tiempo y sus estaciones, el implacable sol en lo alto del medio día, el amainar de las tormentas, la quietud de los vientos. 

Contigo aprendí a soñar, también a amar esta tierra. Desde tu cobijo, como en una ventana al campo, observé el trabajo bien hecho. 

Estás hecha de piedra seca, de troncos de pino, de losas y tierra. 


Me has dado a conocer la insignificancia, y a la vez el gran poder de una piedra, pues la piedra seca significa muchas cosas. 

Significa propiedad, desde la más pequeña hita, al mayor de los cercados de la pared, dibujan los límites de lo particular, con mojoneras se delimitaban los términos de cada pueblo, con mojoneras y paredes se delimitaban las veredas, caminos de intercambio de culturas, el ir y venir de unos pueblos a otros. 

Con pilones de piedra seca, se indicaba a los pastores, que esa finca había sido sembrada, y que debían respetarla. 

Los casetos estrechan el círculo a la protección de lo más íntimo, al yo y mis enseres, al núcleo familiar, al vecino, al caminante necesitado de protección y descanso. 

Los casetos, las paredes, las mojoneras, enriquecen el paisaje de nuestro pueblo, una mirada a éste, nos demuestra el gran esfuerzo de todos aquellos hombres, y mujeres que lo configuraron, una mirada más nostálgica, nos enseña el gran deterioro sufrido, pues antaño había porteras, y se respetaba el paso de ganado, se limpiaban los bardales resaltando más y más esas paredes de piedra seca, dejando en el ribazo la sombra del amigo espino vizcodero.


Caseta amiga, me has hablado del pasado, ahora me toca a mí hablarte del futuro. 

Eliseo Guillén Daudén (Monteagudo del Castillo)

sábado, 7 de abril de 2018

MARZO EN EL BARRANCO DE LAS UMBRÍAS DE GÚDAR. SURGEN LAS FUENTES, CORREN LOS ARROYOS

Hacía ya tiempo que quería recorrer el barranco de las Umbrías, uno de los más agrestes del Alto Alfambra. Por unas u otras cosas  lo iba dejando para más adelante, pues casi prefería ir cuando ya entrara la primavera y las plantas comenzaran a mover. 

Ese día habíamos terminado de hacer el seguimiento de la campanilla de invierno en Cedrillas. Nos quedaba la tarde y le propuse a Demetrio acercarnos a este paraje de Gúdar antes de que se pusiera el sol. Siempre aprendo con él cuando me muevo por su territorio: la sierra.

Silencio y soledad en la montaña. El invierno aún estaba muy metido pese a ir marzo por su mitad. Las nieves de febrero habían recargardo de agua el suelo y enfriado la tierra. Lo normal por estos terrenos. Tan solo apuntaban actividad el tempranero heléboro y una pequeña población, pensamos que desconocida, de campanilla de invierno. Hacía frío en Las Umbrías.

Llegamos al merendero de La Dehesa.

- Vamos a ver una poza, me propuso Deme. Así, nos bajamos al fondo del barranco y fuimos remontando el arroyo hasta dar con ella.


La formación de tobas calcáreas sobre salientes del cauce ha creado una serie de pequeñas cascadas y una poza que, esa tarde, lucía espléndida sus cristalinas aguas.


Los pinos caídos le daban un mayor de naturalidad. Estos árboles que crecen sobre laderas muy inclinadas y con escaso suelo, son vulnerables a los vientos y, sobre todo, a la inestabilidad del terreno cuando se producen pequeños deslizamientos tras las nevadas.


El arroyo llevaba aquella tarde un buen caudal. Entre febrero y la mitad de marzo de este año se habían recogido en Gúdar 87 L/m2, casi todo en forma de nieve. Muchas nevadas pequeñas. Han hecho olvidar la escasez de precipitaciones del otoño y de buena parte del invierno.

Esta nieve, recogida en las lomas altas de este valle y una vez fundida, ha ido infiltrándose en las calizas, areniscas, margas y arcillas del Aptiense (Cretácico Inferior) que afloran en su cabecera. Y, antes o después, acaban alimentando el arroyo.


Los pequeños manantiales, secos durante meses, volvían a estar activos. Muchos de ellos se disponen en puntos en los que las calizas y dolomías (zonas de recarga) se ponen en contacto con las margas (impermeables) sobre las que descansan.

Cerca de la poza, en la margen izquierda del barranco, encontramos una surgencia que así interpretamos.


Estos manantiales desparraman su caudal en laderas abiertas y forman nuevas tobas calcáreas sobre las que prosperan hierbas higrófilas y densas alfombras de musgo.


... antes de unirse al arroyo al que alimentan. 

En su descenso va incrementando su caudal de estas surgencias laterales y de otras situadas en el mismo cauce. Y resuelve los relieves que ofrecen los peñascos caídos creando pequeñas cascadas ...


Volviendo por el fondo del barranco me alegraba de haber podido disfrutar de este momento de aguas altas. 


 Y, es que, en cada hora, en cada momento del año, la montaña ofrece una nueva cara. Te ofrece una enseñanza. Aunque aún duerma el invierno en estos montes. 

miércoles, 4 de abril de 2018

SIGUIENDO A LA CAMPANILLA DE INVIERNO EN CEDRILLAS

El cambio global, a través del cambio climático y del cambio en el uso del suelo, está transformando los ecosistemas en todo el planeta. La diversidad biológica se empobrece pues son mayoría las especies que pierden hábitat. Y esto se traduce tanto en la regresión de las poblaciones como en la distribución geográfica de las especies. 

Esto le ocurre al quebrantahuesos o al oso pardo, pero también a multitud de plantas que silenciosamente vienen desapareciendo de los montes y campos por razones diversas. La sociedad no siempre concede la importancia a la protección de la flora silvestre, salvo algunas destacadas especies herbáceas con flores de gran belleza o a algunos árboles escasos o raros. Tampoco los naturalistas prestamos la misma atención a las plantas que a los animales. Y es un error.

Hace unos años el Instituto Pirenaico de Ecología y el Gobierno de Aragón pusieron en marcha el Proyecto Life+ "Red de seguimiento para especies de flora y hábitats de interés comunitario en Aragón" (LIFE12 NAT/ES/000180 RESECOM).

Los objetivos eran dos:

- Constituir una red de observadores de flora entre técnicos, investigadores, APNs y voluntarios que permita obtener información a largo plazo de los cambios en las poblaciones, especies y hábitats.
- Crear protocolos sencillos pero con validez científica para obtener información de las diversas plantas en el campo.

La idea última es detectar cambios y analizar las tendencias en el área territorial que ocupan y en la abundancia de las poblaciones de ciertas especies de plantas amenazadas, afectadas por cambios severos en cuanto a las condiciones ecológicas o que se hayan en el límite de su área de distribución geográfica.

Como puede verse es un proyecto de ciencia ciudadana en el que puede participar cualquier persona. Tiene varios niveles, desde la determinación de la presencia o ausencia de poblaciones en un paraje determinado hasta el seguimiento más profundo de las poblaciones o de los individuos, lo que se llama "adoptar una planta".

Demetrio Vidal, Deme como le llamamos los amigos, es un biólogo natural y vecino de Mora de Rubielos. Es también uno de los voluntarios que participan en esta red de seguimiento de plantas de interés comunitario habiendo adoptado a una planta muy interesante y singular. No conocemos el nombre local, pero en las guías es llamada campanilla de invierno, perforanieves o lirio de invierno. Su nombre científico es Galanthus nivalis.


La campanilla de invierno es una planta que crece en bosques húmedos y sombríos, generalmente hayedos o pinares, pero también en setos con espinos, en los prados de su alrededor e incluso en roquedos umbrosos con algo de tierra. Necesita suelos profundos y le prueba bien el encharcamiento temporal propio de la fusión de la nieve. Es una planta que florece muy pronto, en pleno invierno. De hecho, su tallo floral es capaz de perforar la capa de nieve que la cubre para asomar sobre ella y producir entonces la flor.

  
Es propia de los bosques de la región Eurosiberiana, presentándose tanto en Europa (Centro y Sur) como en el extremo occidental de Asia. En la península Ibérica tiene sus mejores poblaciones en los Pirineos aunque se extiende por montañas próximas como los Montes Vascos o el Montseny. Y también está presente en la cordillera Ibérica, pero sorprendentemente en su sector meridional y en forma de poblaciones dispersas. En los pinares de Cedrillas se encuentra una de ellas. Es la que estudia Deme.

Es una planta que matiza muy bien el carácter fronterizo, tanto en lo ecológico como en lo biogeográfico, de la cordillera Ibérica turolense. Como sabemos, esta se encuentra dentro de la Región Mediterránea. Sin embargo, en zonas elevadas o beneficiadas en cuanto a precipitaciones aparecen ciertas especies que resultan más propios de las montañas de los Alpes o del Cáucaso. Eso sí, formando poblaciones aisladas que, por otro lado, están en su límite ecológico siendo por tanto muy vulnerables ante el cambio global.


Hace unas semanas me invitó a acompañarle a él y a su perro Chico a la jornada anual de seguimiento.

Es importante seleccionar bien la fecha de la visita. No puede ser demasiado pronto, pues puede infravalorarse la población al no haber tenido tiempo para emerger. Si se realiza demasiado tarde, se encuentran más frutos que flores y no se consideran aquellas que no han fructificado.

Esta temporada salíamos de un otoño especialmente seco y de un invierno con algunas nevadas que humedecieron el monte a última hora. Sabíamos que algunas poblaciones aisladas que crecen en los estrechos del Alfambra y en condiciones muy limitantes habían adelantado su floración. Una respuesta de la planta al agotamiento de agua del suelo.

Amanecimos una fría mañana de mediados de marzo en unos frondosos pinares albares (Pinus sylvestris) de la cabecera del río Mijares donde Deme tiene establecidas sus cinco parcelas de estudio. En realidad no son parcelas, son transectos.

Unía los puntos de referencia con la cinta métrica.


Deme traía un bastidor de tubo de plástico que definía en su interior un cuadrado de 25 centímetros de lado ....


una ficha para localizar cada transecto en el monte ...


y unos apuntes para seguir el protocolo de trabajo ...


Se trataba de registrar el número total de plantas presentes en todos los cuadrados a lo largo de uno de los lados de toda la cinta métrica. Las plantas podían presentarse en tres estadíos. Como ejemplares reproductores, si tenían flor o fruto ...


como ejemplares adultos vegetativos si tenían las dos hojas basales acintadas ...


o como ejemplares juveniles, cuando solo presentaban una sola hoja, la procedente de la germinación de la semillas ....


Así pues, cada múltiplo de 25 cm. en la cinta métrica colocaba Deme el bastidor .... ¡y a contar!


Contar los ejemplares reproductores era fácil. No tanto los ejemplares vegetativos. Y ya era difícil los juveniles, pues sus hojas se confundían con las de algunas gramíneas que formaban el estrato herbáceo del sotobosque. Deme, pacientemente iba contándolas mientras que yo anotaba los datos en la ficha.


Uno tras otro hicimos los cinco transectos. Los más eran rectos y cortos, pero algunos tenían un codo para sortear algún obstáculo o aprovechar mejor el terreno ...


Mientras nos movíamos entre las parcelas de trabajo íbamos encontrando numerosos ejemplares. Sobre todo, bajo las gabarderas, agrillos y vizcoderas, pues estos espinos parecen protegerlos del diente de los ungulados y del pisoteo de los excursionistas.

En el conjunto de las cinco parcelas se encontró un total de 547 ejemplares que se desglosaban en las siguientes categorías:

- Juveniles: 147
- Vegetativas: 328
- Reproductoras: 72

Es de gran interés conocer la evolución de las poblaciones de la campanilla de invierno en parajes situados en el extremo meridional de su área de distribución ante procesos de calentamiento global y de cambio en el patrón de precipitaciones.


Pero aún más valioso es cuando la obtención de estos datos une a científicos y a voluntarios, cuando se realiza lejos de los espacios naturales protegidos, cuando implica a la ciudadanía y cuando conecta lo local con lo global.